Está aquí: InicioIngeniería

Ingeniería en sistemas de protección contra incendios

Contamos con un equipo de Ingenieros Industriales colegiados que son especialistas en el diseño, cálculo, redacción y confección de proyectos relativos a la seguridad contra incendios, Licencias de Actividad, Declaración Responsable para la apertura de establecimientos, etc..

Nuestro trabajo de ingeniería incluye desde la toma de datos in situ, pasando por el asesoramiento y consultoría, hasta la elaboración de proyectos de ejecución y legalización de instalaciones de protección contra incendios, incluyendo la legalización completa de los mismos ante las entidades u organismos oficiales pertinentes en todo el territorio nacional.

Ingeniería de la seguridad contra incendios

Podemos definir la ingeniería de seguridad contra incendios como la aplicación de principios científicos y de ingeniería a los efectos de incendios, con el fin de reducir las pérdidas de vidas y bienes, cuantificando los riesgos y peligros involucrados y proporcionando una solución óptima en la aplicación de medidas preventivas y protectoras.

Dentro de la ingeniería de seguridad contra incendios pueden ser fácilmente identificados campos que se refieren tanto a la seguridad de las vidas como a la de los bienes. Estas áreas no son mutuamente excluyentes, ya que una acción que aumente la seguridad de las vidas puede aumentar también de los bienes. Las áreas principales que pueden identificarse con las siguientes:

Pide presupuesto en seguridad contra incendios
Solicitar una llamada gratuita de Seguridad Contra Incendios Madrid

21-01-2015
Control de la ignición

Puede conseguirse

  • Controlando la inflamabilidad de los materiales en el interior del recinto.
  • Por medio de un correcto mantenimiento del edificio.
  • Gestionando la seguridad contra incendios, por ejemplo, prohibiendo fumar o la presencia de llamar abierta.

21-01-2015
Medios de evaluación, Detección y Control de propagación

Control de los medios de evaluación

Esto puede forzarse bien por la imposición de exigencias legales de disponer de adecuadas vías de evacuación o educando a los ocupantes.

Detección

Se refiere a la instalación de métodos que permitan que el fuego sea detectado, preferiblemente en la etapa más tempana posible.

Control de la propagación del incendio

Aquí, el tema es la propagación del incendio, bien en el interior del mismo edificio o a las edificaciones adyacentes.

Este control puede efectuarse: 

  • Por características propias, como la sectorización.
  • Controlando las distancias entre equipos.
  • Por medios mecánicos, empleando la ventilación, cortinas de humo o rociadores.

21-01-2015
Prevención, Control de la Ignición y Control de la Inflamabilidad

Prevención del colapso estructural

Se refiere a la exigencia de estabilidad e integridad de la estructura en su totalidad o parcialmente durante el incendio. Cualquiera de éstos puede considerarse con mayor profundidad.

Control de la Ignición

Esto puede considerarse desde tres aspectos. Los dos primeros se refieren a la propagación de la llama y, el tercero, a la gestión y al mantenimiento del edificio. La ignición puede producirse por medio de una gran variedad de mecanismos. Generalmente, éstas son accidentes, por ejemplo, colillas encendidas, fallos eléctricos o sobrecalentamiento de elementos mecánicos o eléctricos. Sin embargo tampoco pueden despreciarse las acciones deliberadas o el Arson.

Control de la inflamabilidad

Ha habido demasiados casos en los que el fuego se ha desarrollado rápidamente debido ala inapropiada naturaleza de los revestimientos de un edificio de modo que cualquier material empleado en acabados sobre cualquier parte del mismo debería presentar una inflamabilidad y una propagación de la llama limitadas. Esto, en general, se controla por la exigencia de ensayos de reacción al juego por medio de cualquier norma nacional o internacional adecuada. Por ejemplo, en nuestro país, la norma UNE 23-727 y las que se derivan de ella.

Es también esencial asegurar que los materiales empleados en el interior de los edificios reducirán cualquier riesgo. Es claramente impracticable, casi podríamos calificarlo como “misión imposible”, insistir en que los contenidos no deben contribuir a aumentar la carga térmica de un edificio, pero, al menos, será necesario asegurarse de que esos contenidos producen el mínimo riesgo posible. Esto quiere decir que los recubrimientos de superficie no deberían arder con facilidad y que algunas espumas empleadas en mobiliario que producen grandes cantidades de humo cuando arden no deberían ser permitidas, o, como sucedió en tales espumas tendrían que controlarse por medio de legislación y normativa.

21-01-2015
Control de la propagación del fuego

Una forma clásica de controlar el incendio es empleando elementos compartimentadores verticales y horizontales.

Esta compartimentación, sin embargo, solo es satisfactoria si no hay pasos para el humo o las llamas a través de la periferia de la sectorización. El incendio puede propagarse por el interior de un edificio más allá de su punto de origen si las barreras previstas son incapaces de contener lo debido a unos cierres insatisfactorios en el recinto en el que se ha originado.

Puede producirse un problema adicional, a pesar de que el sellado de las barreras sea satisfactoria cuanto se ha terminado la construcción propiamente dicha del edificio. La instalación de los diferentes servicios del edificio puede o bien destruir ese sellado o, si se reponen, no alcanzar los niveles necesarios. Ésta situación puede presentarse también cuando las modificaciones posteriores son hechas bien forzadas por cambios del uso del edificio o por reparaciones, o por cambio de los servicios existentes.

Tales problemas pueden reducirse asegurando que se realiza una política de gestión de la seguridad completamente efectiva.

21-01-2015
Gestión de la seguridad contra incendios.

Cuando los niveles de ocupación de un edificio son simples, es relativamente fácil establecer procedimientos para asegurar que, en caso de incendio, todo el personal del mismo tiene conocimiento del procedimiento correcto y que hay suficiente gente para actuar como responsable y dirigir la brigada de fuego en el momento que se necesite.

Cuando los niveles de ocupación son elevados o donde la ocupación cambia frecuentemente y hay gran población transeúnte, como en los grandes almacenes, hay mayor dificultad, y por eso es esencial que el propio personal que trabaja en el edificio establezca una estrategia de gestión de seguridad contra incendios y que asegure que hay un grupo de personas responsables encargadas en todo momento de tomar el control completo en el caso de un incendio. Esta función debe ser realizada por el personal encargado de la seguridad normal, del día a día, para lo cual debe estar completa y adecuadamente entrenado.

Es también esencial que existan registros completos de que los sistemas de detección, control y lucha contra incendios tienen un mantenimiento correcto y que se haga una comprobación completa en cada incidente para asegurarse que no se realiza ninguna acción que pueda inutilizar cualquier parte de esos sistemas. Es esencial que cuando en el diseño de edificios se adopten medidas de seguridad contra incendios, ésta se ejecuten a fin de alcanzar los niveles de seguridad previstos y que ls exigencias financieras no comprometerán la seguridad contra incendios.

21-01-2015
Medios de evacuación

Generalmente hay exigencias legales para la provisión de vías de evacuación hasta en los edificios más simples. Tales exigencias están basadas en el concepto de la máxima longitud de las vías de evacuación hasta una salida, que puede ser una puerta cortafuegos exterior o una escalera de incendios protegida. Las distancias máximas están basadas en el tipo de ocupación y son también dependientes de las formas de evacuación, es decir, o bien a lo largo de un pasillo a través de un sector de incendios.

También habrá exigencias del número total de salidas de evacuación y las dimensiones de esas vías, que normalmente son función del tipo de edificio, del número de personas que se esperan en el interior del edificio en cualquier momento y de la movilidad potencial de tales personas.

Las vías de evacuación están dimensionadas para producir una evacuación completa desde un sector de incendio o a un área protegida o al exterior del edificio en unos dos minutos y medio, con una velocidad básica de circulación de unas 150 personas por minuto y un metro de anchura de vía de evacuación. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que las escaleras se construyen en anchuras discretas y que doblando la anchura de la escalera no doblaremos la capacidad, ya que una persona individual necesita un espacio finito, por lo que las anchuras mínimas también necesitan especificarse. Lo indicado hasta ahora vale para personas capacitadas, pero debe ser modificado cuando sea probable que hay personas discapacitadas entre los ocupantes de los edificios.

Todas las vías de salida deben estar recubiertas con materiales no inflamables y no tóxicos.

Destacar que las puertas cortafuegos que abran a una avía de salida pueden tener unas exigencias de características de resistencia al fuego más baja que las de la estructura en la que se integra, ya que sólo necesitan ser efectivas en las etapas muy tempranas del fuego, donde las mayores exigencias se refieren a la evacuación antes que a la estabilidad estructural. Por otro lado, las puertas cortafuegos dejadas abiertas carecen de efectividad.

Es lamentable que haya habido muchos casos donde, aunque existía el número requerido de vías de salida, éstas habían sido dejadas cerradas o con obstáculos, de manera que las puertas cortafuego al final de las vías de salida resultaron inoperantes debido a no poder ser empleadas para su finalidad.

Es igualmente importante que los ocupantes de un edificio sean educados para responder antes los peligros de cualquier incendio. En situaciones domésticas, donde los ocupantes están en una situación familiar, la respuesta puede ser más rápida que si están en una situación desconocida.  Hay todavía mucho que aprender en lo que se refiere al comportamiento humano en los incendios. Cualquier sistema de aviso  de alarma, debe ser, utilizando una frase coloquial, empleado amistosamente

Todavía no ha sido determinado satisfactoriamente si las campanas o sirenas de alarma deben ser complementadas con unas instrucciones verbales o indicaciones gráficas como la mejor solución de éxito. En cualquier caso, es esencial que todas las vías de salida estén completamente iluminadas con equipos autónomos de emergencia y que todas las señales estén también provistas de suministros de energía de emergencia.

El número de historias, muchas, que uno sospecha son apócrifas, en las que la gente ha ignorado completamente los avisos para seguir haciendo cualquier cosa que estuvieran haciendo antes de la alarma son legión, por ejemplo, el usuario del restaurante que insistía en continuar comiendo la comida que había pagado, a pesar de la gran cantidad de humo que iba sumergiendo al individuo en cuestión. La evidencia sugiere que los individuos seguirán comportándose, tanto como sea posible, como si el fuego no existiera o no hubiera alarma.

El proceso educacional debería también extenderse a los propietarios o inquilinos de cualquier edificio complejo. Este proceso debe formar parte de cualquier política de gestión de la seguridad contra incendios que se siga. Para edificios en los que la ocupación esté controlada, parte del proceso puede adoptar la forma de procedimientos en caso de incendio. Sin embargo, esto debe tratarse con cuidado, ya que la experiencia del autor es que cuanto más gente conoce las instrucción que han sido establecidas más fácil es que las instrucciones sean burladas y perdida su eficacia. El autor ha detectado, incluso personas en dirección contrarias al flujo de evacuación para recoger cosas de las oficinas, y cuando se les ha preguntado, han respondido con desparpajo que lo hacen “porque solo es un entrenamiento”.

Las vías de salida están dimensionadas para producir una evacuación completa desde un sector de incendio o a un área protegida o al exterior del edificio en unos dos minutos y medio, con una velocidad básica de unas 150 personas por minuto y por metro de anchura de vía de evacuación.

Lo indicado vale para personas capacitadas, pero debe modificarse cuando sea probable que haya personas discapacitadas entre los ocupantes de los edificios.

Es también esencial asegurar que los materiales empleados en el interior de un edificio reducirán cualquier riesgo. Es claramente impracticable, casi podríamos calificarlos como de “misión imposible”, insistir en que los contenidos no deben contribuir a aumentar la carga térmica de un edificio, pero, al menos, habrá que asegurarse de que esos contenidos producen el mínimo riesgo.

21-01-2015
Detección y control de incendios

Detección y control de incendios

Para garantizar la seguridad de las personas durante la evacuación hay que disponer de medios para la detección y control del incendio. Controlar el incendio es necesario tanto para reducir la producción de humo, que permita una evacuación más eficiente, como para mantener bajas las temperaturas en el recinto y reducir los daños posteriores.

Detección de incendios.

Los sistemas instalados para la detección de incendios pueden ser manuales, automáticos o una combinación de ambos.

  • Sistemas manuales. Los sistemas manuales, como el pulsador con tapa de vidrio tradicional que, cuando se rompe, dispara automáticamente el sistema de alarma de incendio, pueden ser relativamente simples. Sin embargo, requieren una respuesta humana que se de cuenta de la existencia del fuego y perciba y determine su importancia. Por consiguiente, dichos sistemas solo pueden ser de uso limitado, especialmente en situaciones en las que no pueda garantizarse la presencia de personas.
  • Sistemas automáticos. Éstos se basan en la existencia de excesivas cantidades de calor o humo, vigilados por un detector que activa directamente el sistema de extinción de incendio, como es la cabeza fusible de un rociador, o activan indirectamente cualquier sistema de control de incendios y evacuación  Los desarrollos recientes en sistemas automáticos incluyen el empleo de rayos láser de baja potencia o sensores IR para controlar la existencia de humo.

Muchos sistemas automáticos se basan en una combinación de detectores de calor y humo,  ya que la ubicación de cada uno de los tipos puede ser muy sensible a las condiciones ambiente normales y al uso del edificio en el que están situados. Las cocinas y zonas en las que se permite el humo son especialmente problemáticas, aunque el nivel de problemas asociados anteriormente con dichas áreas han sido muy reducidos con la llegada del control por ordenador y de diferentes algoritmos de control, por ejemplo, la lógica fuzzy.

En todos los casos, además de los edificios de baja ocupación, los dispositivos de detección deben estar conectados a un sistema que indique el origen del fuego o el lugar en el que sonó la alarma, con el fin de iniciar el control del incendio mediante el cierre de las puertas cortafuegos para aislar compartimentos, la extensión de las cortinas contra el humo o la conexión de los sistemas de ventilación automáticos, y para iniciar los procedimientos de evacuación junto con el registro automático de la detección del incendio en el cuartel de bomberos local.

Toda gran construcción debe ser dividida en sectores: verticales, horizontales o con una combinación de ambos.

Las reglas que rigen la sectorización, por lo general, son poco claras sobre las razones por las que se han seleccionado los valores que limitan las dimensiones del comportamiento. Es probable que la mayoría de los criterios estén basados históricamente en la experiencia pasada, que puede no ser válida en adelante, con los métodos perfeccionados de extinción de incendios.

Control del humo

Es absolutamente esencial que durante la evacuación cualquier acumulación de humos sea tal que se garantice una clara visibilidad a los evacuados y que no se permita descender el nivel interior del humo a menos de 2,5-3 metros por encima del nivel del suelo durante, al menos, los primeros quince minutos del incendio. También puede ser necesario mantener la temperatura del humo por debajo de un determinado valor crítico.

La exigencia del control del humo se debe, en parte, a los problemas causados por los componentes tóxicos del humo, así como al efecto de desorientación total producido por la pérdida de visibilidad. En general, será necesaria la ventilación forzada de un incendio para controlar la generación de humo y en los estadios precoces se pueden usar cortinas contra el humo para contenerlo.

Solo en algunos casos, en los que la ventilación natural del fuego se produce en etapas muy tempranas del incendio, notablemente en construcciones de una sola planta en las que el material del tejado no tiene exigencia específica de resistencia al fuego o que está diseñado para que falle y así se desplome al comienzo del incendio, no es necesario tener en consideración el control del humo.

Sin embargo, en los almacenes, en los que el contenido puede ser tal que se pueda emitir humo tóxico en los primeros estadios del incendio, dicho humo necesita ser contenido en zonas específicas antes de que el techo se autoventile. Dicha contención es necesaria solamente durante un periodo suficiente para garantizar plena visibilidad durante la evacuación.

Este periodo es probable que sea muy corto, debido al relativamente bajo nivel de ocupación humana y a la existencia de accesos directos que están disponibles generalmente salidas de incendios.

El control del humo se debe emplear cuando los volúmenes de los sectores son grandes o hay vías de salida largas.

Los problemas se convierten en mucho más graves en los grande edificios de plantas abiertas, centros comerciales notablemente grandes o estructuras tipo patio abierto. Los niveles de producción de humos y la cantidad de ventilación requerida deben calcularse. En dicho edificios, la instalación de un sistema automático de ventilación de humo, que se dispara cuando se detecta el fuego es condición imprescindible. Cualesquiera de esos sistemas de ventilación debe ser automático y puede estar ligado bien a la ventilación natural o a la ventilación forzada. En ambos casos debe tenerse en cuente el efecto de los puntos de acceso necesarios para el Cuerpo de Bomberos, así como la posibilidad de que parte del revestimiento se desprenda. En el caso de un sistema de ventilación por corriente forzada debe existir un suministro alternativo y fiable de energía.

21-01-2015
Sistemas de extinción

En las áreas sensibles se instalarán dispositivos de extinción automáticos disparado bien manualmente o por el sistema de detección de incendios.

Dichos dispositivos automáticos variarán dependiendo del tipo de incendio que se espere, pero generalmente, operan sofocando el fuego y privándoles de aportes de oxígeno. Los rociadores actúan muy eficazmente disminuyendo la temperatura de los materiales que se queman. Cualquier sistema de extinción instalado como parte de la infraestructura de un edificio será complementado con la instalación de extintores portátiles adecuados al tipo de riesgo y de bocas de incendios equipadas para la extinción localizada.

Es probable que un gran número de edificios también tengan sistemas de rociadores de agua instalados por indicación de compañías de seguridad para reducir los daños a la propiedad o para reducir las primas de los seguros. Los sistemas de rociadores son accionados automáticamente mediante la fusión de un elemento fusible o por la rotura de una ampolla de vidrio en la cabeza del rociador. Un inconveniente de los rociadores es que se pueden producir daños importantes en otros pisos distintos de aquel en el que se produjo el incendio debido a la filtración del agua a través de la estructura.

Un sistema de rociadores también tiene la ventaja de que las cantidades de humo disminuyen en gran medida aumentando las oportunidades de evacuación.

En ensayos realizados, las temperaturas máximas a nivel del techo con rociadores fueron de 190 º C en comparación con 940 º C sin rociadores el volumen de humo y gases producidos en los primeros siete minutos, con rociadores, fue de 1.500 m3, y sin ellos, de unos 10.000-20.000 m3 con solo, aproximadamente, el 10% de  la carga de fuego consumida con los rociadores operativos, en comparación con la efectuada  sin ellos, ya que la magnitud del incendio habría sido reducida.

También se estima que con rociadores habría habido disponible un minuto más para la evacuación y que el incendio habría estado bajo  control en veintidós minutos.

Puede haber problemas inherentes causados por la interacción entre los sistemas de ventilación y los sistemas de rociadores. Los problemas identificados están causados por el efecto de enfriamiento del agua en el penacho de humo, con lo que destruyen su empuje ascendente. El problema causado por la interacción entre la evacuación del humo y los rociadores es que el penacho de humo no se eleva y, por ello, provoca una pérdida de visibilidad durante la evacuación, o que la velocidad de ascenso debida a los ventiladores hace que las totitas de agua que descienden de las cabezas de los rociadores pierdan efecto.

Cuando están colocados ambos sistemas en las zonas de almacenaje, los rociadores deben actuar antes que los ventiladores, pero en otras zonas, en las que la evacuación es importante, pueden funcionar a la vez.

A menos que el incendio sea pequeño o que pueda ser contenido dentro de una zona localizada por los sistemas propios de extinción de incendios, por lo general solo con la rápida llega del Cuerpo de Bomberos al escenario del incendio se puede efectuar la comprobación de la evaluación completa y tanto al control del incendio dentro del edificio como evitar la propagación del mismo a los edificios adyacentes.  Para comprobar la evacuación y extinguir el incendio se debe disponer de accesos protegidos que contengas escaleras o ascensores. Ya es, por lo general, una exigencia reglamentaria disponer de acceso adecuado para la extinción de incendios.

Es absolutamente esencial que durante la evacuación cualquier acumulación de humos sea tal que garantice una clara visibilidad a los evacuados y que no se permita descender el nivel interior del humo a menos de 2,5-3 metros del suelo durante, al menos, los primeros quince minutos de incendio. También puede ser necesario mantener la temperatura del humo por debajo de un valor crítico.

21-01-2015
Sectorización

Toda gran construcción necesita ser dividida en sectores: verticales, horizontales o en una combinación de ambos.

Esta exigencia tiene como finalidad limitar la propagación del fuego a todo el edificio, y también puede estar impuesta para permitir la evacuación por fases de un edificio de muchos pisos por la cual solo son evacuados inicialmente los pisos contenidos dentro del compartimento afectado por el fuego, y los pisos restantes, encima o debajo de la zona afectada por el incendio, son evacuados posteriormente.

Las reglas que rigen la sectorización, por lo general, son poco claras sobre las razones por las que se han seleccionado los valores expresados como área o volumen máximo del piso, que limitan las dimensiones del compartimento. Es probable que la mayoría de los criterios estén basados históricamente en la larga experiencia pasada que puede no ser válida en adelante con los métodos de perfeccionamiento de extinción de incendios.

21-01-2015
Propagación del incendios y Colapso estructural

Propagación del incendio entre edificios

También debe haber restricciones sobre la propagación del fuego a través de los mediariles de un edificio a otro. Se pueden exigir determinadas características de resistencia al fuego a los cerramientos laterales de los edificios, así como pedir que haya unas determinas distancias entre los elementos de apertura al exterior (ventanas y balcones) y establecer el empleo de materiales clasificados en los revestimientos.

Colapso estructural

Resulta obvio que no debe producirse un desplome total de la estructura durante la fase de evacuación ni, preferiblemente, durante la fase de extinción. Siempre que los ocupantes tengan la suficiente movilidad e información sobre la situación, la evacuación debe ser relativamente rápida, ya que las vías de evacuación o escaleras protegidas o directamente al exterior del edificio están diseñadas para permitir la evacuación completa del comportamiento de fuego en unos dos minutos y medio. La extinción puede durar un tiempo importante y por ello debería transcurrir un periodo suficientemente largo antes de que la estructura muestre signos de derrumbamiento.

En España existe una normativa que exige proporcionar un acceso seguro al edificio para permitir al Cuerpo de Bomberos lleva a cabo la extinción. El desplome de la estructura después de un periodo dado, definido convencionalmente como resistencia al fuego de la estructura, se puede evitar diseñando la estructura de forma que, aunque debilitada y deformable, aún sea capaz de sostener un nivel razonable de carga aplicada durante todo el periodo (planteamiento pasivo), o se pueden diseñar medidas para garantizar que el fuego esté contenido, o que las temperaturas no alcanzarán  un nivel que produzca peligro mecánico a la estructura (planteamiento activo).

En realidad, una estructura está diseñada para tener operativos ambos planteamientos, aunque tradicionalmente habían sido considerados por separado. Solo recientemente se ha reconocido que los dos sistemas son independiente y que uno de ellos se puede usar para reducir o modificar las necesidades del otro. A esta interacción se hace referencia frecuentemente como “equilibrio·.

Muchas de las medidas para detectar, controlar o contener el incendio dentro de un edificio vienen impuestas por legislaciones a nivel nacional local u otros organismos reglamentadores. En determinados casos, las compañías de seguros del edificio pueden imponer restricciones adicionales.

21-01-2015
Legislación de control

Éste se ha realizado durante un largo periodo de tiempo, con la finalidad de proteger al público y establecer un marco para garantizar que si se produce un incendio desastroso, la probabilidad de repetición de dicho incendio sea baja. Dicho control reglamentario puede ser impuesto a través de normas nacionales, internacionales o mediante la legislación.

El control legislativo, generalmente, toma la forma de reglamentos sobre edificación nacionales, o locales, como el Documento Básico de Seguridad Contra Incendios DB-SI del CTE y el RD 2267/2004 por el que se aprueba el Reglamento de Seguridad Contra Incendios en los edificios industriales, o incluso Ordenanzas Municipales.

Asimismo se ha hecho aparente que no solo son los edificios completamente terminados o en servicio los que requieren que se les tenga en cuenta, sino que existe una creciente necesidad de considerar los casos de los edificios en construcción o en reparación.